Día 2: Let's Go Celtics!
Segundo día en América y primera jornada completa para disfrutar de Boston.
A las pocas horas de pasearte por la ciudad te das cuenta de que la gente es, por lo general, asquerosamente amable. ¿Quién podía imaginar que aquel simpático Bostoniano que nos explicó la historia completa de la biblioteca y la iglesia de Copley no nos iba a pedir ni un sólo dólar a cambio? Yo, desde luego, no, por eso me perdí parte de la explicación mientras pensaba que podía costar semejante monólogo en USD.
Tras ver un poco el centro neurálgico (Prudential Center, Copley y alrededores), nos desplazamos hasta Harvard para ir a comer con Raül a un local típicamente americano: hamburguesas grasientas, decoración fascinante y un overbooking alarmante. Tras la comida, dimos una vuelta por diversas facultades de la Universidad de Harvard. Todo realmente cuidado y, obviamente, no comparable a nada parecido que podamos ver por la península. En cualquier caso, no me acabó de convencer, quizá por que sólo permiten ver las cosas por fuera.
Unas pequeñas compras por las tiendas de souvenirs después, empezamos una larga travesía hasta el TD Garden, el estadio de los Boston Celtics, junto al puerto de Boston.
Aquella noche el equipo local cayó ante los Oklahoma Thunders (104 a 109). El resultado en realidad fue lo de menos: el ambiente propio de la NBA y la oportunidad de ver un espectáculo sin igual en nuestro continente hizo que la derrota ni se notara.
Después, cena en un McDonalds y vuelta al hotel con el último metro.
Ahora suena: Eels - Last Stop This Town
A las pocas horas de pasearte por la ciudad te das cuenta de que la gente es, por lo general, asquerosamente amable. ¿Quién podía imaginar que aquel simpático Bostoniano que nos explicó la historia completa de la biblioteca y la iglesia de Copley no nos iba a pedir ni un sólo dólar a cambio? Yo, desde luego, no, por eso me perdí parte de la explicación mientras pensaba que podía costar semejante monólogo en USD.
Tras ver un poco el centro neurálgico (Prudential Center, Copley y alrededores), nos desplazamos hasta Harvard para ir a comer con Raül a un local típicamente americano: hamburguesas grasientas, decoración fascinante y un overbooking alarmante. Tras la comida, dimos una vuelta por diversas facultades de la Universidad de Harvard. Todo realmente cuidado y, obviamente, no comparable a nada parecido que podamos ver por la península. En cualquier caso, no me acabó de convencer, quizá por que sólo permiten ver las cosas por fuera.
Unas pequeñas compras por las tiendas de souvenirs después, empezamos una larga travesía hasta el TD Garden, el estadio de los Boston Celtics, junto al puerto de Boston.
Aquella noche el equipo local cayó ante los Oklahoma Thunders (104 a 109). El resultado en realidad fue lo de menos: el ambiente propio de la NBA y la oportunidad de ver un espectáculo sin igual en nuestro continente hizo que la derrota ni se notara.
Después, cena en un McDonalds y vuelta al hotel con el último metro.
Ahora suena: Eels - Last Stop This Town





