martes 19 de enero de 2010

Lo que menos importa


En mi opinión, pocas cosas son comparables a despertarte en un tren, un autobús o un coche sin saber exactamente en qué punto del viaje (y del mundo) estás. No me refiero a despertar tras una pequeña cabezada, hablo de de encontrarte con el amanecer tras varias horas de sueño. Desvelarte relajado y feliz con algún pequeño escalofrío, notando el helor propio de lo cristales empañados y teniendo que quitar el vapor de agua condensado con el dorso de la manga para poder ver algo ahí fuera. Sentir el calentor del sol mañanero iluminándote la cara de manera intermitente al paso de los árboles que rodean la carretera. Y, sobre ti, un cielo totalmente cubierto de gris, como una lucha entre la luz y las tinieblas que se libra día sí, día también, en aquel largo tramo del camino cuyo destino es, en realidad, lo que menos importa.






Ahora suena: William Fitzimmons - If You Would Come Back Home

jueves 14 de enero de 2010

Sin título III

Caminaba por los largos pasillos con un movimiento rápido y automático, fluyendo entre la marabunta. Escuchaba música para no intentar pensar, pero era imposible. En algo había que pensar, y él sólo podía pensar en ella. En las ganas de volver a verla. Mientras los demás entraban en el vagón más cercano, siguió avanzando hasta el fondo del andén, para subirse al último. Se apoyó contra una pared y ojeó las páginas del libro. No leía, sólo era un mecanismo para evitar no saber dónde mirar y acabar cruzarndo la mirada con alguien. Para ocultarse de cualquiera que pudiera reconocerle y demorarle con cualquier conversación que ni por asomo le iba a interesar. Se sintió como si huyera de algo, como si acabara de atracar un banco y ahora se escondiera. Pensó en lo que le llegaba a gustar vivir en la escena del crimen.
Fue el primero en apearse cuando las puertas se abrieron. Sorteó a aquellos que intentaban colarse al convoy antes que los que querían salir pudieran hacerlo, causando empujones y embotellamientos. Es el comportamiento de un rebaño.
Escaló las escaleras mecánicas dejando atrás en cuatro largas zancadas a los que no podían seguirle el ritmo. Y entonces, al llegar arriba, se despojó de todos sus temores y molestias en el preciso instante en que la descubrió esperándole, vestida con su mejor sonrisa, junto a la boca del metro.






Ahora suena: God & Satan - Biffy Clyro

viernes 1 de enero de 2010

Historias varias III


- Vaya, ¿así que esta vez no vienes con historias varias que olvidar, no?
- Eso es. Hoy sólo vengo a tomarme una copa.
- Pues mira que bien. Con lo que me gustaba escuchar tus batallitas.
- Ya no me queda ninguna.
- No te lo crees ni tú. Esa sonrisa tuya te delata, habla por sí sola. ¿Y tampoco tienes alguna táctica infalible, alguna medida suicida?
- Tampoco. Además, ya debes ser inmune. Es como si me conocieras de toda la vida.
- Pues, para que lo sepas, ésta es la tercera vez que nos vemos. Igual sólo es por costumbre, ¿pero por qué me da que sólo celebras la Nochevieja para tener una excusa para dejarte caer por aquí?
- Vale, ahí me has pillado, ¿pero acaso se te ocurre alguna forma mejor de empezar el año?


Feliz diez

Primera parte.
Segunda parte.




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