De las idas y venidas
Luego está lo de encontrar razones de peso para conseguir autoconvencerme de que marcharse no está tan mal después de todo. Al inicio, desde luego, me voy sin demasiadas ilusiones. El echarte de menos siempre decanta la balanza en mi contra, por lo que el viaje se hace, además pesado, poco apetecible. Suerte que a mitad de camino (o estancia), caigo en la cuenta de que que el tiempo corre a mi favor y cada vez queda menos para volver a verte. Y entonces, sobre todo entonces, todo pinta mucho, mucho mejor.
Ahora suena: Radiohead - There There






