A la hora de rigor, las cinco y media para ser exactos, salimos a merendar y pegarnos un largo e inmerecido descanso tras pasar un par de horas en la biblioteca sin hacer prácticamente nada, o al menos yo. Entonces, armado con un helado, Raül saca la baraja de cartas y el santo se nos va al cielo para no volver. Empezamos a jugar un timba en la sombra, nos miramos de reojo e intentamos escudriñar en las miradas las cartas que tenemos en la mano. La gracia del Texas Hold'Em, creo, es que tu suerte puede cambiar a mejor o peor en cualquier momento, y tú sin saberlo. Pau sonríe pícaro cuando empieza a subir sin control las apuesta. Cuando cree que tiene una buena mano, va con todo. Raül se pica negándose a quedarse atrás y también echa el resto. Yo me parto sólo con verlos y mientras tarareo incesantemente la banda sonora del momento. Música del oeste en clave patética y sin venir a cuento.
Reímos, y seguimos jugando.
Al iluminado de Pau se le ocurre grabar un corto sobre una partida de poker, con la musica vocal de fondo, las frentes sudorosas, los vasitos sucios llenos de whisky y gente que, según Raül, pasan por ahí caminando con las manos. Pienso que no deberían faltar tampoco el típico hombre enfundado en una gabardina que mira con interés la partida mientras fuma lentamente, así como la joven universitaria que, ligerita de ropa, bate unos huevos y se dispone a hacer una tortilla en un fogón improvisado que misteriosamente aparece por ahí. Todo ello complementado con unos decorados cutres de cartón para rememorar los mágicos salones del
far west, faltaría más.
Pau repara en que la escena en la que la chica da la vuelta a la tortilla, a cámara lenta y con zoom.
¿Querías posmodernismo? Pues toma.
La partida termina y Raül se alza vencedor con dos euros y pico más en sus bolsillos, yo recupero mis perdidas y acabo con cincuenta míseros céntimos más que al empezar y Pau se queda sin un duro. Comenta que si sigue jugando tendrá que irse a casa embutido en un tonel de vino. Raül le comenta que seguramente el tonel mismo ya vale más que su ropa.
Reímos de nuevo, y volvemos a entrar en la biblioteca, donde Raül no dejará de decir que soy un pesado por no parar de reírme solo durante el resto de la tarde y le recordará a Pau que él ahora es el que va más ligero, al menos en lo que a bolsillos se refiere.
Sí, sí. Posiblemente yo sea el motivo de vuestro fracaso docente, no me extrañaría nada. En cualquier caso, vosotros sois la causa del mío. Que quede claro también.
¿La novela? Sí, bueno, está revisándose. ¿Qué quieres? Todavía me queda un año para aprender a escribir bien.
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Ahora suena: Pearl Jam - Do The Evolution La canción del momento :)