De cafés y periódicos
Compartíamos un café por las medianías del centro. Tras una animada charla, encendió un cigarrillo y empezó a fumar con esa pasión que la caracterizaba. Alargó el brazo y se hizo con un periódico abandonado en la mesa contigua a la nuestra. Lo abrió sin reparar en la página en la que caía, como si tuviera las coordenadas fijadas sobre el titular que la interesaba. Leía con fruición mientras yo miraba el ir y venir de la gente, el ajetreo en las calles y los edificios que a nuestro alrededor se alzaban, protegiendo y atemorizando a por igual.
–Perdona eh –me dijo–, pero si no hablas prefiero leer un poco.
–Tú misma.
–¿Quieres uno? –preguntó al tiempo que extendía de nuevo el brazo–. Hay más aquí.
–No, gracias –contesté–. No me gustan los periódicos.
–¡Ja! ¡Serás tacaño! Seguro que prefieres ver la tele: más barato y encima no te cansas.
Aprovechó para dar una profunda calada al cigarrillo con el que jugueteaba.
–¡Que lista! –bromeé–. No, en realidad, pagaría por ellos si consiguieran dar mejores noticias.
–Oh, que bien te ha quedado eso. Pero bueno, es lo que hay, no depende de nosotros eso –dijo, al tiempo que daba otra fuerte calada–. Aunque bueno, tenemos que enterarnos de lo que pasa por ahí. O de lo que nos venden que pasa.
–Pues sí –dije–. Pero, de momento, y aprovechando el buen día, prefiero estar aquí sentando mirando edificios y demás.
–Tú mismo, pero te acabaras dejando el cuello de tanto mirar para arriba, te aviso.
–Bueno, total, prefiero admirar edificios a agachar la cabeza para leer lo que nos venden.
–Tú misma.
–¿Quieres uno? –preguntó al tiempo que extendía de nuevo el brazo–. Hay más aquí.
–No, gracias –contesté–. No me gustan los periódicos.
–¡Ja! ¡Serás tacaño! Seguro que prefieres ver la tele: más barato y encima no te cansas.
Aprovechó para dar una profunda calada al cigarrillo con el que jugueteaba.
–¡Que lista! –bromeé–. No, en realidad, pagaría por ellos si consiguieran dar mejores noticias.
–Oh, que bien te ha quedado eso. Pero bueno, es lo que hay, no depende de nosotros eso –dijo, al tiempo que daba otra fuerte calada–. Aunque bueno, tenemos que enterarnos de lo que pasa por ahí. O de lo que nos venden que pasa.
–Pues sí –dije–. Pero, de momento, y aprovechando el buen día, prefiero estar aquí sentando mirando edificios y demás.
–Tú mismo, pero te acabaras dejando el cuello de tanto mirar para arriba, te aviso.
–Bueno, total, prefiero admirar edificios a agachar la cabeza para leer lo que nos venden.
Pd. Y esto lo dice uno que quiere estudiar periodismo. Manda güebos.
___________________________________________
Ahora suena: Lostprophets - Last Train Home
Foto: Madrid, 24 de agosto de 2008.






Publicar un comentario en la entrada