
Hoy, para cambiar un poco de registro y no aburrir más de lo necesario al personal, voy a contaros la respuesta que yo daba a una de esas preguntas que siempre, a lo largo de nuestra vida, alguien nos ha formulado y que el otro día me vino de repente a la mente. He aquí lo que ocurrió.
Andaba yo fabulando en el ‘trabajo’, –por llamarle de alguna manera a mis horas muertas de lectura incesante en la recepción de un gimnasio–, cuando de pronto me paré a pensar en esa eterna pregunta que familiares lejanos y madres de otros compañeros de primaria o preescolar solían (y conozco a ciencia cierta que aún suelen) hacer: “¿Y tú? ¿Qué quieres ser de mayor?”.
Eso era el novamás, la oportunidad para intentar sorprender, no sólo al orgulloso ascendiente que nos acompañaba, sino también a amigos, extraños y curiosos que se acercaban a oír quién la decía más gorda: ¡médico y/o abogado! (decía el típico empollón), ¡futbolista! (decía el pobre soñador que sufría cojera patológica), ¡astronauta! (decía el fantasmilla que había visto demasiadas películas), y así un largo etcétera, tantas profesiones como niños hubiere o hubiera, que es lo mismo. Precisamente, nunca habías dos que coincidieran, eso hubiera sido el acabose.
A lo que iba, cuando me preguntaban yo lo tenía claro: Yo de mayor lo que quiero ser es superhéroe. “¿Superheroinómano?” acostumbraba a preguntar sorprendida la madre de Jaimito, que era sorda como una tapia. “No, no, superhéroe” afirmaba yo, tajante. “De esos que vuelan, tienen poderes y salvan gente”. Las madres de los demás reían. La mía se sonrojaba. Malditas ellas, si su edificio ardía alguna vez, serían las últimas a las que salvaría. Y si alguien pregunta “¡aaah! Es que el gato estaba más cerca”.
Los años pasaron y yo seguía en mi empeño de ser superhéroe. Obviamente, descarte pronto la idea de llevar calzoncillos por encima de los pantalones, vestir mallas o colgarme una llamativa capa alrededor del cuello. Eso estaba muy visto en el gremio y, la verdad, también empezaba a estar pasado de moda. Las revistas del sector así lo afirmaban y daban consejos para añadir masculinidad a los disfraces y evitar parecer una loca salida del carnaval de Sitges.
A medida que crecía, sopesaba los pros y los contras de tal empresa. De pros había bastantes, pero poco a poco vi que los contras se llevaban la palma y acabaron inclinando la balanza a su favor. Vaya, os he revelado el final de esta historia pero seguiré unos párrafos más para detallaros algunos de los motivos que, para mi disgusto, me hicieron recapacitar y pensar en estudiar una licenciatura tan aburrida como la de Derecho.
CONTINUARÁ
_______________________________________________
Ahora suena: Green Day - Working Class Hero http://es.youtube.com/watch?v=ttTUT1maGdY Cover de la fantástica canción de Lennon.
Foto: Bueno...