Tan joven y tan mayor

A pesar de que aquel niño mayor ya no solía mostrar aquella ternura que tanto le había dado cuando era más pequeño, seguía siendo el primero en correr para sentarse en la mesa cuando la abuela servía la cena.
Ella, tan mayor y tan joven, conseguía sin pretenderlo que aunque estuviese hambriento y se muriese por devorar aquel suculento plato que ante él se exhibía, su nieto siempre se viera obligado obligado a esperar unos segundos para ver cómo ella servía la cena. Le maravillaba la sutileza y la parsimonia con que la abuela surtía, uno por uno, todos los platos de la mesa evitando derramar gota alguna de aquel humeante caldo. Acto seguido, el chico no se perdía detalle de con que tranquilidad soplaba suavemente la primera cucharada, como la probaba y como le echaba un poquito más de sal a la sopa mientras murmuraba que estaba sosa.
Y así, él se evadía en su aún infantil imaginación, olvidándose por unos instantes de su apetito voraz, agradeciendo poder ver a diario la inmensa sonrisa que esbozaban los cansados ojos de su abuela.
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Ahora suena: Quique Gonzalez - De haberlo sabido http://es.youtube.com/watch?v=RN4lESHxMZQ - Grande, muy grande.





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