El frío blanco

La verdad es que la situación era un tanto cómica. Ella observaba con ensimismado estupor por la mirilla de la puerta, rodillas flexionadas y manos oprimidas contra la madera. Había apagado la luz del recibidor, por lo que toda la entrada de la casa se vio sumida en una oscura y triste penumbra. Cuando le grité desde el final del pasillo que qué estaba mirando, se giró rápidamente sobre sus talones y me hizo un gesto de reproche que sólo podía querer decir que me callara. Sorprendido, empecé a caminar por aquél túnel decorado en paralelo con cuadros variopintos y puertas entreabiertas que le daban un aire todavía más crepuscular a esa parte de la vivienda.
–¿Se puede saber qué miras? –pregunté.
–Habla más bajito. Aquí está pasando algo raro, he oído ruidos raros y me acerqué a ver qué pasaba…
–Tú y tú maldita curiosidad –la corté. –¿Qué es está vez? ¿Algún niño del vecino que ha vuelto corriendo por las escaleras? ¿Los del tercero discutiéndose de nuevo? Estás paranoica.
–¡Cállate! –gritó justo antes de poner cara de circunstancias por haber levantado la voz. –He visto a alguien, iba vestido de negro y creo que llevaba algo brillante en la mano. No sé, un cuchillo quizá.
Le temblaban las manos, de golpe parecía como si hubiera envejecido un par de años. Estaba totalmente rota. Parecía imposible que pudiera entrar en razón. Me acerqué a la mirilla. Nada. Absolutamente nada. Las dos puertas contiguas de enfrente se veían como siempre. Y encima, me di cuenta que aún no habían arreglado el tintineo de la luz de la escalera.
–Mira, en serio, deberías dejar de leer tanto a ese tal King, empieza a preocuparme eso de que veas asesinos despiadados por todas partes –contesté, harto ya de esos cuentos infantiles. –Cualquier sombra es un peligro, cualquier ruido te hace saltar. ¡En nuestra propia casa!
–Que te digo que es verdad, no me imagino nada. Es más, voy a llamar a la policía ahora mismo –dijo mientras se abalanzaba sobre el teléfono.
–¡Vale! Ya está bien, te demostraré como ahí afuera no hay nada. –respondí al tiempo que, armado de valor y tozudez, abría la puerta.
Y así fue como, haciendo caso omiso de sus gritos y ruegos, me maldije a mi mismo por no haberla hecho caso justo cuando vi mi aterrada mirada reflejada en el frío blanco de aquél cuchillo.
CORTO/GAG: "El Gnomo Universitario" http://www.youtube.com/watch?v=MmVDfS86e-8
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Ahora suena: Alter Bridge - Broken Wings http://www.youtube.com/watch?v=LWziAmy1O1o Mañana concierto en la sala Apolo! :D
Foto: lo que hace el aburrimiento de un domingo de 'estudio' en casa.





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