La calle mojada

Continuamos la discusión en la acera, junto al coche, porque quería que la llevara a casa para poder terminar -o aplazar- nuestra pelea. La luna era difusa, la farola más cercana estaba a una manzana de distancia y apenas nos veíamos.
Rodeé el coche y me situé junto a la puerta del conductor, por un momento pensé que parecía que iba a subirme y arrancar a toda prisa dejándola perpleja ante el asfalto mojado de la calle más oscura y vacía de la ciudad.
Abrí la puerte, me deslicé en el asiento y esperé a que ella entrara y se acomodará para encender el motor. Oyendo el suave ronroneo, le di un último vistazo de reojo y vi que ella miraba por el parabrisas con una expresión tensa. Alargué la mano y acaricié con suavidad una de las suyas.
-Escucha -le dije con calma-, quiero ayudarte en todo lo que pueda, pero tienes que decirme que puedo hacer.
Se volvió hacia mí y en sus ojos brillaron lágrimas, unas lágrimas que estuve seguro eran por él. Aún le quería. Yo lo entendía, pero no me gustaba verlo.
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Ahora suena: Last Days of April - Will the Violins Be Playing?
Video de Bloc Party: http://www.youtube.com/watch?v=-KZSt2UWdGY
¿Empezamos una serie de relatos?











