Trainspotting: Overdose / Sobredosis (3ª Parte)
No sé si esto es un sueño. Al menos lo parece.
Me siento como un observador oculto. Oculto en lo que parece mi propia cabeza. Miro a través de mis propios ojos. Pero no soy yo. No controlo nada. El telón se levanta y se cierra sin yo controlarlo, mis parpados apenas aguantan abiertos.
La Madre Superiora me mira. El cabronazo sonríe. Parece muy alto desde aquí, creo que estoy tirado en el suelo. ¡Joder! caigo en la cuenta de qué quizá me he roto el cuello... pero todo es tan apacible. ¡El jaco! ¿Qué mierda de jaco me dio ese cabrón?
De repente aparece Spud a mi derecha. Parece más preocupado, me señala y se agacha a darme cachetes en la cara. Dice cosas que no entiendo, todo está borroso, la vista, los sonidos... incluso el sospechoso sabor a jabón que tengo en la boca.
Uno de sus cachetes es más fuerte, mi cabeza se ladea y ahora sólo puedo ver los pies de la Madre Superiora.
Entonces, mi cabeza se va hacía atrás. Me están levantando entre los dos. Me mareo. Veo que el piso se va quedando atrás, con el bebe de Lizzie todavía en el suelo del cuarto, gateando. Mi visión esta invertida, debo de tener la cabeza literalmente colgando.
Rezo por no partirme el cuello de verdad.
Mientras me bajan por la escalera se detienen para que pueda ver como mis propios vómitos caen sobre el rellano.
Se cierra de nuevo el telón.
Cuando vuelve a abrirse estoy en el asiento trasero de un coche. Begbie al volante (prefiero no imaginar cuanto alcohol hay en su sangre). Debe de ser su Wolkswagen. Es muy incomodo. Mierda, parece que todo se acerca hacia mí.
Cada vez más. ¡El jodido coche se está encogiendo!. Joder, encima el techo se oscurece. Confirmado, me estoy muriendo. Quisiera decir unas últimas palabras....
Ah! Falsa alarma, sólo era un túnel.
Begbie conduce sin mirar, le pega hostias a Spud, que intenta aydarme. Sigue balbuceando "ble, ble, ble".
¡Me cago en la puta, dile al jodido bigotudo que mire a la carretera, coño!
Nos adelantan unas luces de ambulancia iluminando a su paso la ventana lateral.
Un cabrón con suerte: más rápido, más seguro y más cómodo. Creo que a este paso los tres nos fusionaremos con el coche cuando nos estrellemos.
¿Qué ocurrió entonces? Recuerdo estar tirado frente a la entrada de urgencias. Médicos con batas blancas, enfermeras feas pero bien escotadas, tubos y más tubos por todas partes.
Despierto en una habitación. Blanco, todo muy blanco, demasiado. El goteo a la derecha y un viejo que videa el fútbol a mi izquierda. Mamá al frente, llorando. La veo y lloro. Deprimente. Necesito caballo.
Al ser despacho pido a gritos un colocón. ¡SÓLO UN JODIDO COLOCÓN!. Vuelvo al 'hogar, dulce hogar'. Todos me abrazan, Spud, Sick Boy, Begbie (codazo de rigor incluido), pero no me interesan. Sólo hay algo que me preocupe. Y está ahí, en el suelo del piso, dispuesto, esperándome, como una mesa reservada en un restaurante de lujo.
jeringuilla, cuchara, mechero, agua, limón, algodón y la sustancia prima. Me pongo a cocinar. Preparo para todos, como todo buen colega agradecido.
Pero yo soy el primero en chutarme, y qué decir tiene.
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Ahora suena: New Order - Temptation
Dedicado a: ... No, le dedicaré uno mejor.





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