domingo 9 de diciembre de 2007

Trainspotting: Introducción a la adicción (1ª Parte)

Hola! Durante unas cuantas actualizaciones, cambiaré radicalmente el rumbo y estilo del flog para rendir un pequeño homenaje a las obras de Irvine Welsh y en especial a su opera magna "Trainspotting", llevada a la gran pantalla de manera soberbia por Danny Boyle en el 1996, con un Ewan McGregor espectacular. Podéis encontrar una amigable y muy interesante crítica en el flog del Sr.Negro (/black_tarantino). Pues eso, como su obra me está impactando por momentos, trataré de imitarle un poco y narrar "otras historias" sobre los carismáticos protagonistas del film (Renton, Spud, Begbie, Sick Boy y Tommy) como si del propio autor me tratara.
Espero que os guste mi intento. Vamos allá.



Trainspotting: Introducción a la adicción (1ª Parte):

Está en camino. No sólo lo presiento si no que empiezo a sufrirlo. Tensión, ansiedad, miedo, sudores fríos, ansiedad. Desesperación. Ya casi está aquí, el mono está llegando.
Tengo que conseguirme un poco de priva antes de que el pánico se apodere de mi, no hay nada peor que encontrarse pelao' y sin blanca cuando los restos del último chute empiezan a desvanecerse y tu cuerpo te pide más.
Estoy en casa de la Madre Superiora (nuestro proveedor, le llamamos así por que ni él sabe cuanto tiempo lleva con el hábito), con el jodido Spud, que acaba de meterse mierda más pura que la nieve y ahora está riéndose con esa expresión bobalicona que tiene mientras se retuerce por el suelo.

Al otro lado de la sala, Sick Boy (llamado así por que más que un yonki él es un puto enfermo), le da palmaditas en el delgadisimo brazo a Lizzie, buscando una vena que perforar, mientras le suelta chorradas sobre Sean Connery. Qué tendrá ese jodido canoso que tanto le come el tarro. Si no fuera por que la heroína le deje tonto, el marica de Sick Boy se pasaría la vida hablando de él.

Ah, que dolor. El sudor de mi espalada me recuerda a la fina escarcha que hay sobre los coches a primera hora de las mañanas del frío invierno de Edimburgo. ¿Quién podría conseguirme un chute?
Entonces recuerdo aquellos supositorios de opio que Mickey Forrester me dio y que tanto me costó recuperar (más vale que no os cuente cómo). Los acabé tirando por que se desacian como un helado al tenerlos fuera de su envoltorio original, maldita masa pringosa, eran como una bala recubierta de una mierda de crema solar.

Me planteo volver a desengancharme del caballo. Pero no sé si puedo ser capaz de volver a enfrentarme a mi propia lucha, además, necesito un último chute. Al fin y al cabo, tengo algo de trabajo que hacer.





____________________________________________________________
Ahora suena: Lust For Life - Iggy Pop

Seja o primeiro a comentar

I'm Not There © 2008. Template by Dicas Blogger.

TOPO