Descubriéndonos de nuevo.
Pero por dónde lo había dejado... ah! sí! ya sé.
La conduje a su casa, uno de esos apartamentos para solteros, pequeñitos pero acogedores.
Durante el trayecto no dijimos nada, tan sólo intenté mirarla en cada semáforo en rojo, pero nada. A estos momentos los llaman 'silencios incómodos'. Aunque quizá 'violentos' quedaría mejor.
Cuando paré frente al portal llovía a mares, salió del coche despidiéndose con un tímido y dolido 'hasta luego' y empezó a caminar a través de las cataratas torrenciales. No pude evitar salir corriendo tras ella para acabar alcanzándola mientras buscaba las llaves en el bolso.
"Lo siento, lo siento, yo..."
No pude acabar la frase, es difícil articular palabras cuando tienes unos labios tan queridos como conocidos a unos centímetros de los tuyos y sabes que, en nada, todavía lo estarán más.
Si me permitís un mínimo de intimidad, no explicaré qué ocurrió arriba, sólo que, como ya sabíamos, cada noche juntos moríamos, nos descubríamos de nuevo, como la primera vez, y sin darnos cuenta volvíamos a nacer.
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Ahora suena: Lovedrug - Everything Starts Where It Ends
Foto: Yoko y Lennon en la famosisima foto de Leibovitz, portada de Rolling Stone (publicidad jaja).






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